De gran riqueza natural y etnográfica avanza a través de túneles y puentes que dan una pincelada de aventura a la marcha. El tramo de 22 kilómetros
que va desde Tuñón hasta Entrago, transcurre siempre por terreno
asfaltado, con valla protectora, frecuentes fuentes para el
avituallamiento y carteles informativos acerca de la flora y la fauna,
los monumentos de la zona, rutas alternativas o consejos.
Se han rehabilitado aquí once puentes
que cruzan los ríos Trubia, Picarós, Teverga y Llanuces. Gracias a
ellos pasamos de orilla a orilla. También atravesaremos numerosos túneles por los que antes circulaba el tren. Algunos de ellos, con más de cien metros de longitud, están provistos de luz.
Existen más alicientes para apostar por esta Senda, como las áreas recreativas:
un alto en el camino para comer algo. Pero quizás el mayor atractivo de
esta excursión, al menos para los más jóvenes, es poder contemplar de
cerca a dos osas asturianas: "Paca" y "Tola", que pasan
el día de un lado a otro, dentro de en un monte cercado junto a la
senda. Viven aquí desde 1.996. Eran muy pequeñas y fueron encontradas
huérfanas en los montes de Asturias. Desde entonces acuden fieles a la
hora de la comida: las 12 del mediodía, el mejor momento para verlas.
Si la recorremos en bicicleta, y dado el escaso desnivel existente entre los puntos de inicio y fin (145 m. y 450 m.) se convierte en un agradable paseo, asequible para ciclistas de cualquier nivel. El tiempo total empleado en la realización de la ruta, en ambos sentidos, será de unas 3 horas.
A pie nos llevará aproximadamente 3 horas y 45 minutos en un único sentido. Debemos pensar en la vuelta, por lo que sólo afrontaremos los kilómetros que nos podamos permitir antes de regresar por lo andado. También es posible que alguien nos espere con el coche al final del recorrido. Existen aparcamientos en Tuñón y Entrago, principio y final de la Senda.
27/dic/2009
Hemos pasado unas vacaciones inolvidable y un fin de año perfecto.La casa es genial es como andar por casa y todo ello gracias a las comodidades que Clara y Guti nos ofreciron.¡Ole su sidra!